21 Noviembre 2009
Tu cuello no me muestra compasión;
el reguero de sangre ya ha alcanzado tu barba
y yo no advierto el arrepentimiento.
Me vi loco ante tanta injusticia: tus calumnias,
tu falsa conducta, tu cobardía de fantoche
que no es precavido ante el destino;
entontes tuve que hacerlo: la agarré con cuidado
y la bauticé con poemas de desgarro y muerte;
mi navaja toledana afilada con ira, sin más.
Y tu cuello entre mis manos sucias
a causa de tu asquerosa sangre, sangre de necio,
de cobarde... No, no hay compasión ante tales hombres,
porque la luna era menguante y la ira susurraba
venganza, venganza, venganza...

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17 Noviembre 2009
Soy el que no pudo ser...
Malamente me hago mío
porque sé que no pertenezco a nadie;
gozo de la sinrazón y me desahogo con perfumes
de piernas desnudas cara al sol;
determino que mis alas de antiguo ángel
todavía están depositadas
en aquel abismo de estercolero con tufos
y esqueletos de asesinatos predecibles.
Llegado el momento que tanto ansías,
apúntame con la pistola y sonríe
antes de que yo lo haga al ver tu rostro
de despojo humano,
de alma desaprovechada
entre mentiras que la mayoría creen
ya que no pueden creer
ni en sí mismos.

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16 Noviembre 2009
Va naciendo el sol, lentamente, y sé que quiero ser pequeño. La noche anterior, entre cigarros-muerte y versos de otro tiempo, tuve la idea de dejar la adultez a un lado y estrecharle la mano a lo fundamental, a lo evidente que no es tal, a eso que vivimos hace tiempo y que ya hemos olvidado. Ahora anhelo ser pequeño; un niño sin aspiraciones de adultos ineptos, estúpidos, maduros... Anhelo bailar en un parque con colombios, al tiempo que escucho una canción de cuna, y mis padres me aseguran que el futuro es algo bellísimo construido por las manos precisas de esos duendecillos que fabrican huevos Kinder, chuches de colores imperecederos y películas Disney con final feliz. Van llegando los rayos del sol que rozan mi rostro asegurándome que más allá de todo lo establecido reside lo fundamental, lo heroico, lo que vale la pena sufrir y vivir ya que es Vida. Un tic-tac resuena en mi cabeza atormentada por las injusticias humanas, y babeo esperanza aliñada con una manera bastante noble de escucharlo todo de otra manera mucho más inocente: Neruda me dice reposadamente: "En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre el niño que vivía en él y que le hará mucha falta". Pequeño... Lucho por ser un chiquillo para que la neurastenia vaya a menos, y pueda, al fin, darle un sentido al propio sentido de estar vivo entre tanta mediocridad, entre tantos esqueletos muertos de majadera avidez y prosaica sabiduría que no nos lleva a ninguna parte, a no ser al homicidio de intentar ser felices y no conseguirlo a causa de una educación en la que nos dijeron: "Coge lo que puedas y corre, arrastra al que está a tu lado y llega a lo más alto, cueste lo que cueste". Ya lo decía el magnánimo y escandaloso Oscar Wilde: "En esta vida la primera obligación es ser totalmente artificial. La segunda todavía nadie la ha encontrado". Eso es lo que rige a las sociedades, a la persona: lo artificial, lo falso, lo que no es. Dejamos de ser para convertirnos en seres que no son: Adultos con derecho a nada, grandes hombres que son pequeños y no lo saben, o quieren borrar de la memoria que lo son. Por eso yo deseo volver a la pequeñez: ser igual y diferente, ponerme a la altura de un recién nacido al que todo le parece maravilloso, increíble, lleno de luz y cordura. Ser pequeño, felizmente pequeño, y no morir en el intento.

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12 Noviembre 2009
Cuesta corromper a un hombre lícito;
más me cuesta a mí recoger los yerbajos
y masticarlos como si fuesen arenillas
de una playa sin señales de aviso definitivo.
Corre noviembre entre las cuestiones;
otro Paraíso y otra humedad nos recorrerá
el cuerpo cuando sepamos distinguir
lo correcto de lo incorrecto.
En ocasiones viene el Futuro
y me susurra lamentos;
no es que sea yo alguien importante
en este lugar reservado para los huesos partidos...
Yo no soy más que una circunstancia adversa
en tiempos de ida y vuelta, sin más,
tiempos en los que no aceptamos el sacrificio
ni la derrota de cada día.

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9 Noviembre 2009
Es curioso observar como los establecimientos se han vestido apresuradamente de gala para recibir la Navidad. Las luces de colores imperecederos habitan entre nosotros: bombillitas que nos hacen recordar la pequeñez, la bobería y el desembolso rojo sangre desvergonzado que tendremos que hacer queramos o no queramos. La Navidad comienza en noviembre, ahora en noviembre, el año pasado, en octubre. Se nota que la recesión busca y amarga el espíritu de muchos con su guadaña de paro, nerviosismo y flojedad. Y no me llamen pesimista sin más -realmente soy un optimista con experiencia-, pero me atrevo a decir que, pese a que los adornos de múltiples colores ya estén instalados, algo me pincha en el estómago hora tras hora, al tiempo que me susurra una voz que la Navidad será un tanto hipocondríaca y chocarrera. Opino -y no soy el único- que la celebración del nacimiento del Niño, (estoico y sufrido Niño), se ha convertido desde hace ya años en un acto de vulgaridad sin conciencia ni precedentes: La Navidad es marketing, la fiesta cristiana es todo lo contrario a lo que debería ser; es capitalismo en estado puro, individualismo recorriendo las calles apesadumbradas y carentes de altruismo y afecto, es una incisión en el corazón deprimente de la moral que nos dice: "Intentad ser caritativos al menos por unas horas". Y Noviembre es Navidad, ¿quién lo puede negar, si ya no sabemos exactamente qué es la Navidad? Noviembre es un aleteo de cifras que chillan y condenan, para asegurarnos que ya hay casi 100.000 parados más en nuestro país; este mes es una horca sin cuello al que ahorcar, es una madre sin hijo al que achuchar, es el preludio de algo que deseamos sea bueno, próspero y equilibrado, al fin, justo y equilibrado. En nuestras manos está dejar los trapos viejos, el capitalismo tiburón que engulle carteras y conciencias; un acto de bondad supone un regreso a la infancia, supone convertir lo inútil en útil, lo fantasioso en algo real y ecuánime. La luz interior del ser humano es la que debería estar centelleando con suma intensidad a lo largo y ancho del planeta Tierra, no esas lucecillas hechas a imagen y semejanza del capricho de cada año. Las cosas mejorarán para todos con el tiempo, pero antes deberíamos saber qué es lo fundamental en esta sociedad ebria de hipocresía y postergación. El cooperar, el estar al lado del que sufre, el echar una mano al más necesitado... Estos son actos dignos de llamarse "actos humanos"; los demás actos, los que salen de la soberbia, la desazón y la codicia, únicamente acabarán con la persona que los lleva a cabo y con los que le rodean, sino al tiempo.

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5 Noviembre 2009
Espíritu de verso malnacido
yo te digo que el aroma del futuro
es como una manzana
de puntos suspensivos...
No es nuestro -totalmente- el placer
de poder optar por un puerto donde los barcos
sean colores vivos y doncellas con cabellos
inmediatos.
Espíritu de verso malnacido,
hijo fatal de poetas adormecidos,
yo te digo que el futuro va llegando
y es como un crisol que olvidó
lo esencial.
No es nuestro -por cierto- el placer
de intentar comprender el Grito
que se escucha bajo la cripta;
no es nuestro el motivo decadente
de ser ciego frente a los amaneceres
que nos proporcionan La Libertad.

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4 Noviembre 2009
Constante dentro del anillo y constante
desde ayer, cuando me aseguraste que saldría
de esta anti-voluntad.
Constante como un filósofo o un jardinero
con ansias de pétalos rojos;
como un barco en el triángulo del enigma,
como una doctrina que ya no practico.
Constante, sin más, constante y deseando
verdes prados donde poder colgar el humo
de este cigarro que ya no se fuma.
Con propósito de constancia y cielos de esperanza,
estoy dentro del anillo y es sagaz
el brazo que me asegura.

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4 Noviembre 2009
Nada bueno podía salir de aquel supuesto Paraíso
llamado Tierra; los hombres -seres vulgares por momentos-
decidieron corromperse, asesinarse entre ellos,
sin saber que pertenecían -así es- a una misma raíz,
a unos besos que alguien divino olvidó
dentro y fuera de una galaxia feliz.
Nada bueno puede salir si nos miramos
a los ojos del infierno; sólo muerte, decepción,
muerte... Y la destrucción de un TODO
que surgió, al parecer, de la NADA.

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