La Coctelera

Literatura de Alexander Vórtice (escritor de minorías)

"Jamás viajo sin mi diario. Siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren". OSCAR WILDE

20 Abril 2006

Irish whiskey

Mas nosotros vagamos, agostados, para morir muy lejos...

Lord Byron

La primera copa. Mis ojos asimilan el ebrio vidrio al tiempo que me encuentro con un dolor muy difícil de sostener. Un espejismo entre mis manos temblonas y muy poco útiles. Siete sueños difíciles de comprender. El mundo es un vertedero de almas en el que todo vale y todo es negociable. El whiskey. Hoy me he decidido por una botella importada. Irlanda. Ése país bien merece esta copa. Le echo un último vistazo y me percato de que nunca había probado este tipo de whiskey. Las cosas buenas de la vida no suelen ser vistas por mis ojos últimamente. Pero esto sí que lo veo. Es un buen whiskey. ¡Colosal whiskey! Por supuesto. Siete sueños. Quizás sean ocho, o nueve, o diez... dímelo tú si es que eres uno de esos soñadores que dejaron sus limitaciones y decidieron volar. Otra copa. Esto está bien. Todavía no estoy suficientemente borracho. Hoy obedezco a mis instintos ebrios de soledad... un sueño. Además, creo que siempre he sido demasiado responsable, un buen tipo, con cara inamovible y aspecto agradable. Otro sueño. Más de diez sueños. Pronto conseguiré contarlos todos. Otra copa. Me pesan los párpados. Por supuesto, he bebido demasiado. Lo mínimo. Demasiado. Me pesan los sueños. Doce sueños, quizás trece o catorce... sólo son sueños. No soy ningún imbécil. Whisky irlandés. Otra copa. Otro sueño. Un dolor siempre difícil de sostener. Me fijo en esa botella: distilled, blended and bottled in Ireland. Me empieza a gustar Irlanda, y su whisky. Menuda suerte tienen los irlandeses. Lo destilan ellos personalmente para que luego me lo beba yo. Otra copa. Esta me la bebo de un trago... ¡Otra copa! Este es un dolor difícil de sostener. Vida perra. Dolores a mi edad... No estoy completamente desesperado. Bueno, un poco desesperado sí que estoy, je, je. ¿Cómo ocurrió exactamente la cosa? Primero me miró a los ojos fijamente y luego me insultó sin contemplaciones. Dijo: “eres un..., eres un hijo de puta.” Otra copa. ¡Viva Irlanda y sus lechosas mujeres! Aún no estoy borracho, ¿o sí lo estoy? No sabía que el televisor diera vueltas. ¡Míralo! ¡Está dando vueltas! Siempre estuve seguro de que comprar ese televisor había sido una excelente inversión. Otro sueño. Sueños...Con este van doce o trece. ¡Más sueños! No, por favor. ¿Qué me vas a contar a mí? Yo tengo cientos y cientos de sueños. Mi padre solía decir que los sueños... je, je, je. Ya no recuerdo qué decía mi padre sobre los sueños. ¿Otro sueño? No, mejor otra copa. No lo entiendo, la botella ya está medio vacía. No importa. Compraré otra botella a cambio de cien sueños rotos. No, mejor por mil sueños rotos, por millones de sustanciosos sueños rotos. ¿Sueños rotos? Me pregunto qué serán realmente los sueños rotos. Alguna invención de los irlandeses, seguro. Por cierto, ¿quiénes serán los irlandeses? No importa, no importa, el caso es que sean dichosos, allí, en sus destilerías, o en dónde diablos vivan estos irlandeses, y su whisky, por supuesto. Otra copa. Por el momento siempre es así. Vendería mi inadecuada alma al diablo por otra copa y por un olvido seguro. ¿Dónde vivirá el diablo? Bueno, no importa. Supongo que el diablo no destila es whisky, aunque algo sobre alcoholes sí que debe de saber. Lo cierto es que no conozco al diablo, pero debe ser un buen tipo. Ya ves. Otra copa. Ahora ya tengo tras de mí cientos de miles de sueños... ¿rotos? Sí, todos rotos, rotos, demasiado rotos. Y es que esto se acaba... the end, my friend. Yo creía que las botellas de whisky no se acababan nunca. Pero esta se está acabando. Es el fin del whisky. ¡Vaya por Dios! Pero no me mosqueo... je, je, je. Le venderé mi necesitada alma al diablo por otra botella como esta. Hasta mi voz parece que está cambiando. Tengo sueño... ¿Sueño? Mal asunto ése. Yo tengo millones de sueños. ¿Rotos? Sí, sí, muy rotos, extremadamente rotos. No, si ya decía yo que esto de beber era enteramente nefasto. Ya lo decía yo. Disculpe, ¿otra copa? Sí, cómo no, otra copa. Pero esta es la última, por favor, hoy no me quiero emborrachar. Los borrachos dicen tonterías. Suerte que yo no soy un borracho. Creo que estoy hablando locamente. ¿Amor? Amor digno de amar y difícil de comprender, imposible de comprender por muchas vueltas que le des al asunto. No sabía que hubiera comprado dos televisores, je, je. ¿Verdad que es curioso el tema? ¡Dos televisores! ¿Qué voy a hacer yo con dos animaditos televisores a color? ¿Tengo sueño? ¿Ahora? Pues sí. Es cierto. Lo es. Siempre me asalta el sueño en estos casos. Mal asunto esto de vivir y morir rodeado de ímpetus y sueños. Pero el caso es que me llamó hijo de puta, así fue, a su manera, como siempre, a su dulce e imponente manera, a su grotesca y sucia manera. ¿Por qué? Porque tengo sueño, invariablemente, muchísimo sueño. Pero yo la quería. Es cierto que yo no quería. Cosas de la vida. Je, je... ¡Viva! ¿Cómo no? Cosas de la vida que nos ha tocado vivir... Esto no tiene el más mínimo sentido. Esto de recordar lo que debo olvidar me causa dolor de cabeza y sueño, sueño, sueño, muchísimo sueño.

servido por alexandervortice sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de alexandervortice

Literatura de Alexander Vórtice (escritor de minorías)

ver perfil »
contacto »
NOTA BIOGRÁFICA (informal): Fue a finales de los años 70 –creo- que nací y me mostré al mundo, o el mundo se mostró a mí, ¿quién sabe? Obras publicadas: “Destilería Ocaso”, (año 2004), y tiempo después, “Neurosis Tremens” (año 2005). Más tarde colaboré en el anuario "Galicia Selecta" (año 2008) Hoy por hoy, aún me atrevo a escribir..., lo siento.

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera