Mis Cadenas
Inmovilizado por docenas de cadenas y padeciendo la rara ansiedad de ser libre, recuerdo que ya no puedo recordar, y que pese a esto no tengo miedo, y que necesito que me prometan la evasión inminente.
Los vientos del norte son muy fríos para mí, a la vez que es cálida la reflexión que me lleva al sur donde dejaré las maletas y las dificultades que tanto me pesan.
Inmovilizado por docenas de cadenas consigo derribar la muralla interior que grita y grita sin descanso.
Creo que me dejaré llevar por el aroma de ese pasado que ya no me pertenece totalmente, para descubrir lo que fui ciertamente, lo que pensé, lo que idealicé, con tiempo o sin tiempo, lo que soñé en el momento en que comencé a padecer el delirio de creer que todo era un juego sin normas cabales y sin personajes respetables.
Pero, mujer que me mira con residuos mundanos en el umbral de los ojos, creo que mi filosofía de vida puede llegar a ser algo efectivo e imperecedero, algo plural, algo que sale de mí para dirigirse a los mundos que laten de manera equilibrada a nuestro alrededor.
Estoy, incluso, sujeto por lo que soy y no quiero ser. La borrasca eléctrica se aproxima inevitablemente a esta endeble ciudad, y sé que acabaré perteneciendo a su destrucción si no consigo la libertad que necesito para avanzar hacia el refugio que alguien construyó para todas las personas de bien.
Estoy aquí y allí... Estoy donde alguien me dejó sin preguntarme si esto era lo que yo deseaba realmente. Pero, mujer que no deja de mirar futuros, creo que alcanzaré tarde o temprano la sabiduría del silencio, el ocio espiritual que necesito para trabajar mi alma y el inmenso síntoma de nobleza íntima.
Porque no hay nada que no duela tanto como el miedo o la duda, como el ritmo discreto de un corazón expuesto en la galería de los reproches y de lo desatinado.
Y si tengo que dejarme la piel para librarme de esta cárcel materialista e incoherente, mujer que aspira a ser entelequia, deberías decirme si ves en mí a alguien cercano a la penitencia de vivir sin sueños, o a la vida de vivir rodeado de ventajosa e ineludible ficción.

