Alma
Los cuadros se desviven por vivir en ti.
El cemento rompe los vértices del cielo
y la laguna de mi tímpano es ritual de besos
que no supieron decir “sí quiero”.
ALMA: en los límites de tu ademán existen
virutas de indecencia y virutas de humanidad.
Si supiera que no existes en mí me iluminaría
como un apestado y despistaría con mis dientes
a los hombres que me persiguen sin tener en cuenta
el archivo agrio de mi peculiar sabiduría.
Y, ahora que el cielo se ha roto en mil chispas,
recojo del suelo los cimientos del porvenir,
las rutas del fin de los días, la cuestión básica
de esos cuadros añejos que se desviven por vivir en ti.

