100 años más
Mi conciencia pesa 27 gramos.
Me hablan las eminencias y discrepo.
Con este billete compraré un lugar
donde poder guardar el armazón
del mal que padezco desde hace tiempo.
Mi conciencia pesa lo justito
para que se la lleve el destierro.
Corazón adentro: camino y valoro el grito roto
del anciano que deseó vivir 100 años más.
Corazón afuera: me siento y vigilo
el horripilante malecón
donde sobreviven viejas conciencias.
Y lo cierto es que confesaré
uno de los favores de la mayoría
sólo si me veo destempladoy muy,
pero que muy muerto.

