Sangre, Poema Sangriento...
Durante el parto del poema
alguien dijo que sería el último
que nacería de entre mis dedos;
tuve miedo; reconozco que a veces
el dios miedo recorre mis entrañas
y no soy más que un débil albañil que no acepta
su supino sufrimiento, su sífilis de sentimiento
retorcido en los mares de las olas
atrozmente injustas...

Pero la sangre de cada día, de cada verso,
hace que el poema sea felizmente sangriento...
