La Coctelera

Literatura de Alexander Vórtice

Escritor de minorías

27 Septiembre 2009

Te doy mi palabra

  Un hombre sin palabra vale poco más que nada. Un hombre que da su palabra y no la cumple, pudiera denominarse como necio, gallina y decadente; mas, a día de hoy, lo de dar la palabra suele estar en boca de todos, todos queremos quedar bien (¡Soberana careta!) pero, casi nadie hace lo que expone en esta sociedad cercada por tufos de factoría roída, sociedad caracterizada por la falta de ética y de respeto. Hasta hace no tantos años dar la palabra era algo plausible: Venía acicalada con un recio apretón de manos, un cruce de miradas fijas y, aunque algunos ya no lo deseen recordar, se hacía lo que se prometía. No había papeles ni firmas, ni abogados o jueces por medio de tal acto, ilustre acto. Y lo mejor de todo: Aquél que no cumplía lo prometido, dejaba de ser digno, para convertirse en una especie de paria. Tal vez debiéramos hacer memoria y autocrítica y escuchar más a nuestros mayores, en vez de -semeja que es moda ser inmoral- anclarlos en rancias y lastimeras residencias de 3ª edad, para que dejen de hablar, de expresar erudición, de molestar, principalmente. No hay respeto y no hay decencia en este comienzo de S. XXI, siglo añoso, insulso, escabroso y carente de altruismo. Se está viendo como nuestros jóvenes se convierten en apalea-policías y acosa-profesores, en litronas errantes hacia ningún lugar productivo, en entes generación "Ni-Ni": Ni estudian, ni trabajan, solamente llevan a cabo lo que les tolera esta sociedad emporrada y cercada por el problema moral y la recesión económica. No veo a corto plazo un futuro alentador. Algo está sucediendo y nos dolerá más de lo que ya nos duele. Si los padres han fallado como educadores, quizás sea porque muchos de ellos ya estaban mal educados. Dogmatizaba C. Sée: "Dicen que la historia se repite. Pero lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan". Está sucediendo, no duden de mi palabra, está sucediendo y crece. Personalmente y por desgracia, la única persona que he conocido en esta ciudad que sí daba su palabra y la llevaba a cabo fue el fallecido D. Juan Vidal Fraga. Miles de personas he conocido, y sólo él, celebérrimo filósofo postergado que ahora mora en un lugar mejor, fue la excepción, la persona que era honesta consigo misma y con los que le rodeaban. Manifestaba lo que pensaba, acertadamente o no, pero lo manifestaba sin miedo al qué dirán. Era fiel a su impulso de progreso como persona, no como borrego o lameculos abaratado. Por eso tanta gente aún le echa de menos, porque sólo por ser así, era digno. Ojalá tomemos ejemplo de los íntegros y los dignos, ojalá nos demos cuenta de una vez que esta crisis económica ha florecido a causa de la falta de valores y sacrificio, y que si no se recuperan tales cosas, la sociedad en la que convivimos se irá convirtiendo en un desarreglo sin precedentes.

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NOTA BIOGRÁFICA (informal): Fue a finales de los años 70 –creo- que nací y me mostré al mundo, o el mundo se mostró a mí, ¿quién sabe? Obras publicadas: “Destilería Ocaso”, (año 2004), y tiempo después, “Neurosis Tremens” (año 2005). Más tarde colaboré en el anuario "Galicia Selecta" (año 2008) Hoy por hoy, aún me atrevo a escribir..., lo siento.

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