Indeterminado
Habitado por estruendos y algún
que otro simulacro de bondad perdurable
se encuentra este pedacito de corazón sin roturas,
con ansias de mejorar y aliñar virtudes
y sonoros acordes de gruesa inspiración.
Nadie puede y nadie podrá jamás
alimentar una serpiente de mil pies;
nadie creerá que yo estuve por encima del sol,
nadie podrá olvidar que fuiste niebla y calavera
de cristal el último día del mes de noviembre.
Y es que todavía es poesía lo que bebo de tus manos;
aún recuerdo la batalla celeste y el triunfo
de aquellos seres virtuosos que nunca me amenazaron;
hoy aún es el día en que pongo mis dedos sobre la roca
y ésta sueña hueca de todo lo inerte, porque vive,
porque tras lo definido se encuentra lo indeterminado.

