Noviembre es Navidad
Es curioso observar como los establecimientos se han vestido apresuradamente de gala para recibir la Navidad. Las luces de colores imperecederos habitan entre nosotros: bombillitas que nos hacen recordar la pequeñez, la bobería y el desembolso rojo sangre desvergonzado que tendremos que hacer queramos o no queramos. La Navidad comienza en noviembre, ahora en noviembre, el año pasado, en octubre. Se nota que la recesión busca y amarga el espíritu de muchos con su guadaña de paro, nerviosismo y flojedad. Y no me llamen pesimista sin más -realmente soy un optimista con experiencia-, pero me atrevo a decir que, pese a que los adornos de múltiples colores ya estén instalados, algo me pincha en el estómago hora tras hora, al tiempo que me susurra una voz que la Navidad será un tanto hipocondríaca y chocarrera. Opino -y no soy el único- que la celebración del nacimiento del Niño, (estoico y sufrido Niño), se ha convertido desde hace ya años en un acto de vulgaridad sin conciencia ni precedentes: La Navidad es marketing, la fiesta cristiana es todo lo contrario a lo que debería ser; es capitalismo en estado puro, individualismo recorriendo las calles apesadumbradas y carentes de altruismo y afecto, es una incisión en el corazón deprimente de la moral que nos dice: "Intentad ser caritativos al menos por unas horas". Y Noviembre es Navidad, ¿quién lo puede negar, si ya no sabemos exactamente qué es la Navidad? Noviembre es un aleteo de cifras que chillan y condenan, para asegurarnos que ya hay casi 100.000 parados más en nuestro país; este mes es una horca sin cuello al que ahorcar, es una madre sin hijo al que achuchar, es el preludio de algo que deseamos sea bueno, próspero y equilibrado, al fin, justo y equilibrado. En nuestras manos está dejar los trapos viejos, el capitalismo tiburón que engulle carteras y conciencias; un acto de bondad supone un regreso a la infancia, supone convertir lo inútil en útil, lo fantasioso en algo real y ecuánime. La luz interior del ser humano es la que debería estar centelleando con suma intensidad a lo largo y ancho del planeta Tierra, no esas lucecillas hechas a imagen y semejanza del capricho de cada año. Las cosas mejorarán para todos con el tiempo, pero antes deberíamos saber qué es lo fundamental en esta sociedad ebria de hipocresía y postergación. El cooperar, el estar al lado del que sufre, el echar una mano al más necesitado... Estos son actos dignos de llamarse "actos humanos"; los demás actos, los que salen de la soberbia, la desazón y la codicia, únicamente acabarán con la persona que los lleva a cabo y con los que le rodean, sino al tiempo.



Borjaa Soliño dijo
¿Que se le va a hacer en una sociedad que siempre (y cada vez más) se acerca al materialismo?
Las creencias se esfuman y cada vez son más una excusa para celebrar fiestas. Así vienen los Reyes Magos (como día para el derroche del dinero), El día de todos los santos (Halloween), el año santo y el camino de Santiago (como forma de esconderse de la crisis) o incluso Semana Santa (cada vez más llamada la fiesta de Primavera). No es que sea el más religioso, pero creo que se debían respetar más las tradiciones y no usarlas como estrategias comerciales.
Saludos:
Borjaa
11 Noviembre 2009 | 10:16 PM