La Coctelera

Literatura de Alexander Vórtice

Escritor de minorías

21 Diciembre 2009

IMAGINARIUM

Enseguida llega el insomnio como si fuese un vampiro ávido de glóbulos rojos: “La Esteban” muestra su rostro nuevo del trinque, alicatado por portadas de revistas y un tremendo show televisivo en el que las cuarentonas lloran entre aplausos al escuchar un “¿me entiendes?” que sin duda representa a esta España de horchata, recogedor, Gran Hermano y Callejeros Viajeros que anhelan tropezar con lo peor de cada persona. Enseguida un no sé qué se apodera de mí, y sé que jamás podré poner un álbum de fotos en Facebook cuyo título sea “Aquellos maravillosos años”; rara avis, incógnito entre mis conocidos, ese soy yo aún a día de hoy por motivos de lobreguez y postración. Me viene a la memoria cuando de noche me iba con 16 ó 17 años a la Estación de Trenes y lánguidamente me sentaba para ver el ir y venir de locomotoras y pasajeros: Encendía un pitillo que había conseguido por 20 pesetas e imaginaba que más pronto que tarde me subiría a alguno de aquellos magníficos aparatos que me llevarían lejos de la ciudad donde yo vivía. Madrid era una opción, un poco más allá, mejor todavía. Pero, en ocasiones, los años pasan tan rápidos como una patada de viento, y en un abrir y cerrar de ojos me encontré con más de una década a mi espalda, tiznado de todo y de nada, sentado frente a un viejo hombre que fumaba serenamente una pipa madura, insaciable por fuera y dolorida por dentro. Recuerdo que este hombre casi siempre me miraba con calma, con aire de apego milenario; sé que mis ojos le impresionaron un poco, porque los ojos son el espejo del alma, y creo que fue por eso que me preguntó: “¿Qué te pasa?”; feroz pregunta y maldita respuesta: “Me pasa que toda la gente que me rodea no cree en mí”. Así fue que se concentró todavía más en su imaginarium, le dio una calada penetrante a su pipa y a sus reflejos de perro viejo, y en seguida aseveró: “Entonces ha llegado la hora de que cambies de amigos, de ambientes, ha llegado el momento de ser lo que quieres ser, sin miedo a serlo”. Yo le prometí que lo haría, sabiendo que no sería tarea fácil; mas realicé día tras día el cometido, aún hoy prolongo mi promesa y sigo siendo fiel al impulso de crecimiento, al “conócete a ti mismo”. No obstante, lo malo de esto, lo malo de hacer catarsis interior y exterior, es que hay cosas con las que te encuentras que lastiman más que un día sin tabaco y sonrisas espontáneas. Madrid está lejos, los amigos y conocidos han seguido rectas que nada tienen que ver con mi elipse, jamás podré decir que el pasado fue mucho mejor, sobre todo y ante todo, porque aquel hombre y su pipa rumiante tenían razón: “La vida no es una autopista, sino una congostra gallega repleta de odio, amor, estratagema, estupidez, desencantos, abrazos, locomotoras y evocaciones que lastiman por mucho que tú no lo quieras”.

servido por alexandervortice sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de alexandervortice

Literatura de Alexander Vórtice

ver perfil »
contacto »
NOTA BIOGRÁFICA (informal): Fue a finales de los años 70 –creo- que nací y me mostré al mundo, o el mundo se mostró a mí, ¿quién sabe? Obras publicadas: “Destilería Ocaso”, (año 2004), y tiempo después, “Neurosis Tremens” (año 2005). Más tarde colaboré en el anuario "Galicia Selecta" (año 2008) Hoy por hoy, aún me atrevo a escribir..., lo siento.

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera