ZAPATERO VS. ZP
A veces es demasiado evidente que te están mintiendo: La ceja ofuscada, el sudor de manos incesante, el tocamiento constante de nariz y una sonrisita apática de querubín desahuciado. Y si una cosa caracteriza a la mayoría de los políticos es eso, la farsa, la promesa cómoda, el reflejo de que cada gesto no está improvisado, sino lleno de sentido, o sin sentido. Opino que no es nada fácil ser político si ostentas conciencia, político de los de hoy, quiero decir, seres con hálito negro, sentidos agudos, Caso Faisán, Caso Gürtel, Caso Bono, corrupción retribuida como "acto cívico"; dedos apuntando hacia el electorado con ganas de estimular y alinear, falta de modestia y de escrúpulos... Decaimiento de una tal España y quebranto de toda una sociedad. No debe ser fácil venderse por 3 bolsas de basura colmadas de billetes que alguien lleva a tu casa a medianoche, cuando los gatos negros brindan con champán francés bajo el viejo puente y los homicidas danzan al compás de la tribulación de sus víctimas. He de suponer que no es fácil llegar al mundo llorando e irse del mundo agonizando: Lo primero ya lo he vivido, lo segundo no lo descarto. Pero, lo que es indudable, es que esta crisis le ha quitado la careta a más de uno y de dos; máscara que llevaban afianzada al rostro, al espíritu, a los votos que nos solicitaron en su momento. La verdad nos ronda, aunque no la veamos, y más tarde que temprano, acaba apareciendo delante nuestra, como el tipo ese que no creía en la Santa Compaña, y entonces se la encuentra de lleno, sin previo aviso, y se caga en los pantalones, en la cuarta dimensión, en Iker Jiménez y en toda clase de espectros. Ahora han llegado los recortes sociales, la subida del IVA y la de impuestos: "Recortazo Zapateril" en medio del turbión también citado como recesión. Lo curioso es que las subvenciones a los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO) continúan ahí, no se han tocado, y dudo que se lleguen a tocar por motivos un tanto velados. Es triste enterarse como se le mete la mano al que menos tiene, al jubilado que ya se las ve y se las desea para llegar a fin de mes y, sin embargo, no se resten gastos en otros asuntos menos sangrantes. Zapatero aseguró hace poco más de 2 años que esta legislatura sería la del pleno empleo (risas de fondo y confeti); ZP, sin embargo, se muestra despótico, con tijeras de argento afiladas serenamente en la piedra del disimulo. Tal vez ZP y Zapatero no sean la misma persona: uno posee -él siempre lo ha recalcado- talante y ecuanimidad; el otro, por lo contrario, muestra una inmodestia ímproba a la hora de seccionar, de revelarnos que "donde dije digo ahora digo diego y reniego porque puedo". Acaso sea una riña interior, una bipolaridad lo que padece este Presidente rebajado por sí mismo y su ineptitud. Zapatero contra todos y a por todas; ZP, sin embargo, encantado de haberse conocido.

