La Coctelera

Literatura de Alexander Vórtice

Escritor de minorías

23 Agosto 2010

"El Nocturno"

 

Reconozco que tengo por diversión sobrevivir: alicatarme todas las mañanas en un cuarto oscuro, ir por la calle mirando hacia los lados, no vaya a ser que el artículo de la semana pasada le haya molestado a más de tres y se me acerque un fulano con una piedra colosal a inducirme la hendidura final. De mí, como Vórtice, puedo decir que mi soberbia sólo es comparable con la justicia que requiero, con la prevaricación que nos envuelve. Y cuando dejo a un lado el alter ego, respiro hondo y cuento hasta diez, me fumo 4 ó 5 cigarros oteando el futuro que ya está entre nosotros y caigo en la cuenta de que soy un favorecido, porque ya he sobrepasado los 30 años y aún no padezco ninguna enfermedad terminal (las hereditarias las tengo todas). Señalemos, pues, que escribir viene siendo para mí un acto de conservación. Me han preguntado:"¿Qué es el amor?", y sin respuesta experta, siendo sabedor de que el individuo pregunta lo que esto ya que en su día me atreví a disfrazar un libro de poesía y publicarlo, le respondo: "Amigo, el amor..., el amor es la leche, tú". Claro, he de suponer que una respuesta de este tipo no se la espera casi nadie, y menos viniendo de uno que pretende combinar palabras para sacar a la luz un bosquejo de poema. Un genio hubiera contestado de otra manera: miraría al tipo con rostro impenetrable, afilaría las uñas de los antecedentes líricos y, antes de contestarle al lector una cita lapidaría, degustaría su pipa de humo bucólico y suspiraría recónditamente, porque la cuestión a debatir es el amor y no otra. Bien. Examino que yo no soy así. No pido perdón por ello, ya que opino que a gente como yo también se les debe permitir vivir y circular y morir. Y siempre es la apariencia (esa maldita bastarda hija de la hipocresía) la que hace que se hagan juicios precipitados sobre mi persona. Supe de uno en Barcelona que le decían El Nocturno, calificativo mal hallado y peor sugerido, ya que venía a cuento porque el tipo salía de su casa a eso de las cuatro de la madrugada, melancólico y sin mirar al cielo, dejando en el hogar mujer e hijos. El Nocturno se fue consolidando con el tiempo, dando lugar a teorías de lo más originales y picantes. Unos decían: "Sale a esas horas porque le pone los tarros a la mujer" o "al parecer anda con una  rumana que tiene 6 hijos de 2 maridos, y lo ha enganchado porque la fulana es en la cama una tigresa de aguántame la melena que te hago un esquema amatorio si te tomas dos pastillas más de Viagra". Al final, tal y como suele acaecer, la verdad se reveló, quiero decir, salió a la luz "la ocultación" del sujeto: El hombre, banquero desde hacia más de dos décadas, había sido despedido del trabajo y, después de buscar y buscar sin descanso, le habían ofrecido de favor un curro de vigilante nocturno, lo cual no había comentado a nadie, a no ser a la familia, por vergüenza y estatus y "el qué dirán". Él nunca dijo nada, no hizo falta: Siempre hay una prole de "personas" que viven la vida de los otros, en vez de vivir sus estrambóticas vidas.

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NOTA BIOGRÁFICA (informal): Fue a finales de los años 70 –creo- que nací y me mostré al mundo, o el mundo se mostró a mí, ¿quién sabe? Obras publicadas: “Destilería Ocaso”, (año 2004), y tiempo después, “Neurosis Tremens” (año 2005). Más tarde colaboré en el anuario "Galicia Selecta" (año 2008) Hoy por hoy, aún me atrevo a escribir..., lo siento.

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