DESTILERÍA OCASO
Saboreando el whisky como
un ángel blanco salido del cielo
o de las destilerías del ocaso.
El barman citando a Blake
y la escasa inspiración perturbando
mis deseos de escribir
un nuevo poema.
Y es que hay noches
en que las copas son imprescindibles.
Beber y revivir casi al mismo tiempo,
teniendo en cuenta el brillo
del cristal, o la bienvenida demencia
de la cual es imposible escapar.



Javier dijo
¡C*ño, Alexander!, me costó un montón dar con este poema, sabía que lo había leído en alguna parte y me volví a releer tu poemario NEUROSIS TREMENS sin encontrarlo, pero no me di por vencido y seguí desempolvando artículos y escritos literarios varios hasta que, ¡oh, milagro!, apareció en un fascículo de LA BATA DEL CAMALEÓN (el nº 1). Creo que si cada vez que escribes algo publicado con anterioridad, hicieses constar dónde, evitarías que, al menos yo, tuviese que exprimirme el cerebro hasta dar con él.
Un abrazo.
17 Noviembre 2010 | 02:12 PM