DIABLOS IGNORADOS
Perecieron los ideales
entre las manos desgarradas
de la sinrazón.
Tal vez volver a empezar
sea la única manera de galopar
y salir de este estado vegetativo;
me vi herido de muerte
y sin embargo no logré morir
tal y como sucumben los objetos inanimados
que carcomen el cerebro
donde reposan los pensamientos
de un hombre
que deseó creerse útil frente
a los diablos ignorados.


Javier dijo
Nosotros podemos ignorar a los diablos pero los diablos son incapaces de ignorarnos a nosotros. Un abrazo.
30 Junio 2011 | 12:27 PM